domingo, 3 de enero de 2016

El Proyecto de la Bruja de Blair

Decía Ridley Scott sobre Alien: El Octavo Pasajero (Ridley Scott, 1979) que lo importante sobre ella no es lo que ves, sino lo que crees haber visto. El Proyecto de la Bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sanchez, 1999), es sin duda una película que sugiere más de lo que muestra, algo que solo hacen las grandes películas de terror.

Recuerdo que la vi hace muchos años, en mi adolescencia (bueno, tampoco hace tantos, que no soy tan viejo), con la inocencia de la edad siendo víctima de su gran campaña de marketing, en la que se nos decía básicamente que esto no era un film basado en hechos reales, que directamente era algo real. La misma película nos advierte al principio del metraje que lo que estábamos a punto de ver era una grabación real de unos chicos desaparecidos, de los que solo han quedado unas cintas.

Mientras escribo estas líneas me ha venido un detalle a la mente. Cuando he puesto "lo que estábamos a punto de ver" en el párrafo anterior, he recordado el comienzo de La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), con un texto que nos advierte sobre los hechos que acontecen en el film... Un texto que nos mete en la historia, que le da el realismo de un documental... Al final ese realismo, y eso que comentaba Ridley Scott de que lo importante es lo que creemos haber visto es lo que ha hecho grande al clásico de Tobe Hooper.

Probablemente ese es el objetivo de La Bruja de Blair, que sintamos lo que estamos viendo como algo real, y creo que lo consigue (la verdad es que los actores están genial). Al menos conmigo funcionó en el primer visionado, tengo que admitir que la película me dio bastante "canguelo" en su día... Pero ya han pasado unos años y las cosas han cambiado mucho.

El género llamado Falso Documental o Mockumentary, no era nuevo cuando se estrenó La Bruja de Blair, pero sí que es una película pionera en llevarlo al terror con el rollo de que los mismos protagonistas están grabando lo que vemos en pantalla, incluso pionera en viralizarse a través de internet. El problema está en que al igual que pasó con La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978) la formula ha sido muy copiada y eso le ha restado impacto al film. Con la diferencia de que pocos han llegado al nivel de calidad del clásico de Carpenter y la película de 1999 ha sido ampliamente superada por otros que incluso han llegado a ser franquicias como Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007) o Paranormal Activity (Oren Peli, 2007).



Pero amigos, esto es Terror Atemporal y aquí valoramos las películas teniendo en cuenta la época en la que se hicieron, y La Bruja de Blair funciona, es una película inteligente, que sabe meternos en la historia y comprenderla sin salirse en ningún momento de la línea que se ha marcado. Es capaz de mantenernos pegados a la pantalla, a pesar de su falta de ritmo, y de hacernos subir el volumen cuando creemos haber escuchado algo. Y sobre todo consigue que nos la creamos sin mostrar absolutamente nada. 

Yo no la llamaría clásico, pero es una de las películas más conocidas e icónicas del género de terror. ¿Quién no ha visto la imagen de su protagonista llorando ante la cámara, con ese gorro gris, completamente aterrorizada? Yo personalmente no soy muy fan de este tipo de películas, porque el cine, sea el género que sea, es arte y esto son películas tramposas de las que se abusa de lo barato que es hacerlas y la rentabilidad que se les puede sacar. Pero al César lo que es del César, y este ha sido un film muy influyente, que todo aficionado al cine de terror debería ver al menos una vez en la vida.

Buena

jueves, 17 de septiembre de 2015

Muñeco Diabólico 3

Segundo aniversario de "Terror Atemporal", y como no hay 2 sin 3 amigos, no podemos faltar a nuestra cita anual con Chucky. Hoy vamos a hablar de una película, que sin ser de mis favoritas, es una de las que más veces he visto en mi vida, una de esas que me sé cada coma de sus diálogos: Muñeco Diabólico 3 (Jack Bender, 1991).

La trama sucede 8 años después de Muñeco Diabólico 2 (John Lafia, 1990), pero en la vida real la película se estrenó solo 10 meses después... demasiado poco tiempo para que el público digiera tanto Chucky; y más a principios de los 90, donde el slasher ochentero estaba ya de capa caída. Chucky 3 fue un fracaso que ni siquiera llego a estrenarse en los cines de algunos países. Sin duda Chucky necesitaba un descanso, y ya no a volería ser el mismo.

La sensación que tengo al ver la tercera entrega de Chucky es de ver una película menos trabajada que las anteriores. Empezando por el animatronic de Chucky, donde en la primera y segunda entrega nos encontrábamos montones y aterradoras expresiones faciales del muñeco, en esta ocasión tiene la misma cara de cabreado siempre... Por no hablar de que el muñeco está tan hinchado como si le hubiera dado una reacción alérgica al marisco... Estamos ante el peor diseño de la saga: El Chucky gordo.


Solo hay que ver también la clasificación por edades para darse cuenta de que estamos ante la parte menos violenta de la saga. Si el resto de entregas no están recomendadas para menores de 18 años, esta tercera ya es para mayores de 13... Muertes tan absurdas como Chucky provocando un ataque al corazón dan fe de ello.

"Ten un Good Guy y tendrás un amigo para toda la vida"

Por lo demás estamos ante una película del Chucky de la vieja escuela: gamberro, malvado y con ese humor negro que todavía no ha caído en el ridículo. La historia, aunque Andy Barclay sigue siendo protagonista, ha cambiado lo suficiente para que no resulte repetitiva. Y además se recupera un poco la atmósfera oscura de la primera entrega con alguna escena memorable.

No es tan grande como la primera ni mucho menos como la segunda, pero tiene ese regustillo de secuela de los iconos de terror, es tremendamente entretenida y divertida, yo me la he visto muchas veces grabada de la tele... Digamos que era una especie de obligación verla después de Muñeco Diabólico 2, pero me lo pasaba en grande viéndola. Quizás hecha con más tiempo y dedicación habría sido mejor película de lo que es. Con todo ello es un slasher con alma ochentera, y por qué no decirlo: el final de una  gran trilogía, una buena película de Chucky.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Hasta siempre, Wes Craven

El terror de la vieja escuela ha muerto un poco más, y por desgracia nuestro género ya nunca volverá a ser lo mismo. Si quedaba alguna esperanza de que el cine de terror recuperara su magia, con la muerte de Wes Craven se ha desvanecido... simplemente porque él ya no estará para reinventarlo, como hizo con Pesadilla en Elm Street (1984) y Scream (1996).

Yo no he conocido a Wes Craven, pero probablemente sea la persona del mundo del cine que más me ha apenado su muerte, no por las circunstancias en las muriera, sino porque de algún modo es un nombre que me ha acompañado desde niño, desde que veo cine de terror.

Yo se como descubrí a Carpenter, Romero, Hooper, Cronenberg... y todos los grandes directores del genero. Pero el señor Craven, sin darme cuenta, ha estado desde el principio. No si ni cual fue la primera película que vi de él, pero desde luego he visto muchas, y puedo decir que es uno de mis directores favoritos.

Puede que haya sido un director irregular, que no tenga el trazado de John Carpenter, la personalidad de Tobe Hooper o la innovación de George A. Romero... Pero si ponemos en una balanza sus obras menos buenas (que todos los directores las tienen) y sus obras maestras, os aseguro que estas últimas pesan mucho más, porque cuando Wes Craven estaba inspirado y tenía todo a favor (hacer una buena película depende de muchos factores), era simplemente: EL MEJOR.

Ha dirigido, escrito y creado mi película favorita que es Pesadilla en Elm Street (1984), en mi humilde opinión la película de terror más completa que se ha hecho jamás. Cuando el género estaba más desgastado que nunca, lo renovó con Scream (1996), marcando la tendencia a seguir del Slasher hasta la década siguiente. Pero además ha tenido la valentía de hacer películas tan explícitas como La Última Casa a la Izquierda (1972) y Las Colinas Tienen Ojos (1977) en la época más difícil posible. Si a eso le sumamos pequeñas joyas como La Serpiente y el Arcoiris (1988) o El Sótano del Miedo (1991) perdonad que me ría de los que le tachan de "sobrevalorado".

En fin, solo quería darle un pequeño homenaje a Wes Craven, del que he visto tantas películas y tantas entrevistas que me han enseñado a entender un poco más el tipo de cine que me apasiona, y del que como he leído en alguna noticia era "Maestro mayor de un género menor". Amigos, sólo puedo decir que siempre nos quedarán sus películas, gracias por tanto, y que descanse en paz.