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jueves, 17 de septiembre de 2015

Muñeco Diabólico 3

Segundo aniversario de "Terror Atemporal", y como no hay 2 sin 3 amigos, no podemos faltar a nuestra cita anual con Chucky. Hoy vamos a hablar de una película, que sin ser de mis favoritas, es una de las que más veces he visto en mi vida, una de esas que me sé cada coma de sus diálogos: Muñeco Diabólico 3 (Jack Bender, 1991).

La trama sucede 8 años después de Muñeco Diabólico 2 (John Lafia, 1990), pero en la vida real la película se estrenó solo 10 meses después... demasiado poco tiempo para que el público digiera tanto Chucky; y más a principios de los 90, donde el slasher ochentero estaba ya de capa caída. Chucky 3 fue un fracaso que ni siquiera llego a estrenarse en los cines de algunos países. Sin duda Chucky necesitaba un descanso, y ya no a volería ser el mismo.

La sensación que tengo al ver la tercera entrega de Chucky es de ver una película menos trabajada que las anteriores. Empezando por el animatronic de Chucky, donde en la primera y segunda entrega nos encontrábamos montones y aterradoras expresiones faciales del muñeco, en esta ocasión tiene la misma cara de cabreado siempre... Por no hablar de que el muñeco está tan hinchado como si le hubiera dado una reacción alérgica al marisco... Estamos ante el peor diseño de la saga: El Chucky gordo.


Solo hay que ver también la clasificación por edades para darse cuenta de que estamos ante la parte menos violenta de la saga. Si el resto de entregas no están recomendadas para menores de 18 años, esta tercera ya es para mayores de 13... Muertes tan absurdas como Chucky provocando un ataque al corazón dan fe de ello.

"Ten un Good Guy y tendrás un amigo para toda la vida"

Por lo demás estamos ante una película del Chucky de la vieja escuela: gamberro, malvado y con ese humor negro que todavía no ha caído en el ridículo. La historia, aunque Andy Barclay sigue siendo protagonista, ha cambiado lo suficiente para que no resulte repetitiva. Y además se recupera un poco la atmósfera oscura de la primera entrega con alguna escena memorable.

No es tan grande como la primera ni mucho menos como la segunda, pero tiene ese regustillo de secuela de los iconos de terror, es tremendamente entretenida y divertida, yo me la he visto muchas veces grabada de la tele... Digamos que era una especie de obligación verla después de Muñeco Diabólico 2, pero me lo pasaba en grande viéndola. Quizás hecha con más tiempo y dedicación habría sido mejor película de lo que es. Con todo ello es un slasher con alma ochentera, y por qué no decirlo: el final de una  gran trilogía, una buena película de Chucky.

viernes, 31 de octubre de 2014

Halloween II

Tengo que admitirlo, la saga de Halloween es una de mis favoritas, y cada año cuando se acercan estas fechas la veo religiosamente. No hace falta decir que La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978) es una película fundamental para el cine de terror, no me canso nunca de ponerla como ejemplo en muchas de mis entradas.

Así que siendo tan purista, y fan del Michael Myers de toda la vida, os podéis imaginar mi opinión sobre Halloween II (Rob Zombie, 2009), una secuela directa del remake de 2007, que ha divido a los fans del niño con "los ojos del diablo", por pasarse por el forro (ya definitivamente) todo lo que John Carpenter construyó en el Halloween original. Pero aunque parezca increíble amigos, esta vez estoy en el bando de los "progres".

Vale, no hay nadie que respete más que yo la idea de lo que significa Michael Myers, una representación del mal en sí mismo, un ser que nos asusta por un motivo: que él carece de motivos para matar.

Si leéis mi entrada de hace un año Halloween - Original vs. Reamake, comprobaréis que aplaudo la primera mitad del film de Zombie, en la que nos introduce su Michael Myers atormentado, pero después señalo como error el que nos haga empatizar con el antaño inquietante asesino. La verdad es que me contradigo un poco, pero el problema está en que Zombie, tal vez por respetar el clásico de Carpenter o por la presión de los productores para que lo respete, no es consecuente con sus ideas y no las explota. Al final lo que nos queda un slasher prometedor que se queda al nivel de cualquier secuela del montón.

Para la secuela Rob Zombie puso una condición: Total libertad creativa. Deseo concedido, y el resultado es la verdadera visión que tiene sobre Michael Myers, para bien o para mal. No solo es consecuente con las ideas que propuso en la primera parte, las lleva más allá, y se venga de todos los que le criticamos por ese contenido remake. Primero demostrando que es capaz de hacer una revisión de un clásico poniendo toda su personalidad en los primeros 20 minutos que homenajean a la secuela de la original: ¡Sanguinario! (Rick Rosenthal, 1981), una introducción brutal, que solo se queda en un sueño de la protagonista ¿Que os pensabais? ¡Que esto no es un remake joder!

La gran novedad, y lo que diferencia a esta película con cualquier entrega de Halloween son las visiones de Michael Myers... Su madre, en una mezcla inquietante y angelical, se aparece ante él, con un caballo blanco, y le dice lo que tiene que hacer para "reunir" de nuevo a su familia. Esto no ha gustado a muchos fans (y espectadores casuales), yo creo que porque es más tentador un asesino vengativo (como se nos hace creer en la película anterior) que un simple loco. Sin embargo para mí es más interesante la locura, y entrar por primera vez en la mente del mítico Michael Myers.
Algo curioso de todo esto es que siempre se ha considerado a Jason de Viernes 13 un clon de Michael Myers, y ahora es Myers el que asesina influenciado por su madre como hace el asesino de Crystal Lake (Ya hablamos de otros puntos en común que tienen estas sagas en las entradas de "Herederos del Mal")


Rob Zombie se permite el lujo, no solo de cambiar la razón de ser de Myers, Lorie Strode deja de ser una alegre y virginal colegiala para ser una chica heavy y rebelde. Annie ya no es la chica divertida y promiscua del anterior film y se la ve mucho más asentada y madura. Y sobre todo, y esto reconozco que no me ha gustado, el Doctor Loomis ya no es el Van Helsing capaz de perseguir al monstruo hasta el mismo infierno con tal de proteger al mundo del mal. Esta vez es un hombre ambicioso al que solo le interesa lucrarse con la tragedia, sin importarle las víctimas o la posibilidad de Michael Myers ande suelto.
El cambio de registro no es un problema, y el reparto de nuevo con Scout Taylor-Compton, Danielle Harris (que iguala a Jamie Lee Curtis en películas de Halloween), Malcolm McDowell y Brad Dourif vuelven a estar a la altura, aunque se echa en falta al Michael niño del film anterior.

La película no sería lo que es sin la fortísima personalidad de su director, lejos ya de homenajear a Carpenter (casi ni utiliza la música de Halloween), Zombie nos regala escenas para grabar en la retina, llenas de violencia, sucias y espectaculares. Me encanta como se cruzan las escenas del antes y el después cuando Lorie descubre su casa destrozada. Y el plano final, que no reveleré cual es, pero que rompe la cuarta pared de esa forma que solo el cine de terror le puede dar sentido.

Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero yo aplaudo la valentía cuando las cosas se hacen bién. El director es fiel a sí mismo y nos da una de las mejores películas de Halloween, muy superior a la mayoría de entregas de la saga, y lo digo con la boca llena: muy superior a Halloween: El Origen (Rob Zombie, 2007). Este sí que es el Michael Myers de Rob Zombie.

Valoración:
Muy Buena

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Muñeco Diabólico

Hace justo un año empezó la andadura de este blog, y la verdad es que no me puedo quejar, porque sin ser muy activo, me lee más gente de la que me podría imaginar. Así que lo único que puedo hacer es dar las gracias a todos y cada uno de los que entráis aquí. De verdad, gracias, mola ver que lo escribes en una habitación le interesa a la gente. Este humilde blog ya es parte de mi vida y se ha convertido en el sitio ideal para hablar de lo que más me gusta con total libertad: el cine de terror.

La primera película de la que hablé hace 12 meses, es la misma me aficionó al cine de terror con tan sólo 7 años: Muñeco Diabólico 2 (John Lafia, 1990), un film que me atrapó, pasé de temerla a adorarla, y es una de mis películas favoritas. Pero soy consciente, de que no es ni mucho menos la mejor película de terror del mundo. Es una película muy entretenida y divertida; la más completa y equilibrada de Chucky (en relación humor negro-terror) y la que mejor le define como icono del terror. Pero en la saga, el verdadero clásico, y la más interesante como film de terror sin duda es la original: Muñeco Diabólico (Tom Holland, 1988).

Estamos en 1988 (el año en que nació un servidor) y los iconos del terror tocaron el techo de su época dorada. Ese mismo año salieron algunas de las mejores y más espectaculares entregas de Halloween (la cuarta), Viernes 13 (la séptima) y Pesadilla en Elm Street (la cuarta). Después de esas películas nada volvería a ser lo mismo ni para Michael Myers, ni para Jason, ni para Freddy. Así que Chucky llegó en un buen momento para el slasher y se podría decir que fue un soplo de aire fresco a unos personajes que empezaban a desgastarse.

Pero el guión de la primera película de Chucky guarda más complejidad que casi cualquier slasher de la época. Mientras el resto simplemente se dedicaban a dar puñaladas, Muñeco Diabólico nos trae un thriller lleno de suspense y terror, en el que un asesino burla a la muerte, y al policía que le persigue, transfiriendo su alma a un muñeco que acabará en manos de un niño de 6 años... 

La verdad es que la traducción al español del título es una jodienda, el original Child's Play (Juego de Niños) representa mucho mejor el conflicto que plantea la trama. Si os fijáis ni si quiera vemos claramente a Chucky en el cartel original, se distinguen sus ojos de fondo pero vete tú a saber que eso es un muñeco asesino; porque el film juega con la duda de que el niño pueda ser el causante de los crímenes.

"Seré tu amigo hasta el final"

Las grades películas de terror son aquellas que sugieren más de lo que muestran. En los primeros asesinatos de Chucky prácticamente lo vemos todo a través de sus ojos... En ningún momento se nos muestra la cara o el cuerpo; a lo mejor le vemos una mano, una sombra pasando de lejos... Algo que a mí me recuerda (salvando mucho las distancias) a Tiburón (Steven Spielberg, 1975), donde casi no se ve al bicho hasta bien avanzado el metraje.

La película es interesante, sobre todo por la cantidad conflictos de los personajes: El niño intentando que le crean, el policía que quiere resolver los crímenes, la madre buscando la verdad para entender a su hijo y el muñeco dispuesto a vengarse de los que le condenaron y finalmente buscando apoderarse del cuerpo de Andy.

Pues con todo eso, una atmósfera oscura, buenas interpretaciones (incluyendo a Brad Dourif que es a Chucky lo que Robert Englund es a Freddy) un ritmo inquietante y unos efectos especiales muy buenos para la época (os recomiendo el making off que está en youtube, pero incomprensiblemente no en el DVD), Muñeco Diabólico es un superclásico, causante de las pesadillas de millones de niños... Y es que Chucky es mucho Chucky, su carisma y humor negro ya empiezan a asomar (aunque termina de cuajar en la segunda parte) y su caracterización es espectacular, cada vez parece más humano y terrorífico...

Los muñecos asesinos existen en el cine desde mucho antes, pero sin duda esta es la película más representativa de este tema. No es una obra maestra, pero es una película de terror fantástica e imprescindible para los que nos gusta este género. La más seria y terrorífica película de Chucky ¿Pero que os voy a contar yo que soy fan declarado del muñeco cabrón? No es mi favorita de él, pero sí que es la segunda que más me gusta.


Valoración:
Muy Buena

La Saga:

miércoles, 16 de octubre de 2013

La Maldición de Chucky

¿Quién lo diría? Una película que ni se ha estrenado en cines, condenada al mercado doméstico como si fuera una secuela de Disney rollo "La Sirenita 4: A Ariel le sigue oliendo a pescado".

¿Y quién diría que el mismo director de la odiosa y vomitiva quinta parte sería capaz de hacer esta delicia para los fans del muñeco asesino? ¡Pues yo! Yo sabía que Don Mancini tenía talento para dirigir películas de terror. Lo juro, lo noté en ese homenaje a Halloween (John Carpenter, 1978) del principio de La semilla de Chucky (Don Mancini, 2005),  y en esos movimientos de cámara dándole la vuelta al plano cuando Chucky está colgado y... y otras cosas que no me acuerdo porque es una película que quiero borrar de mi memoria. Pero de verdad, que yo pensé "Este tío vale", pero en aquella ocasión falló en otro aspecto, en su verdadera vocación, el guion.


El guion, la base de toda película, sin guion no hay nada... Don Mancini ha escrito todas y cada una de las películas de Chucky, casi ninguna saga de terror puede presumir de tener siempre el mismo guionista, ya me gustaría a mí que Freddy siempre tuviera a Wes Craven o Michael Myers a John carpenter... 


Para Don Mancini, Chucky es la obra de toda su vida, él lo creó, él lo destruyó con su ridículo hij@, y él lo ha resucitado de la mejor manera posible...


Este hombre tiene todos mis respetos, porque ha luchado contra viento y marea con una productora que no ha mostrado ningún interés por la película. Le han dado un presupuesto de 5 millones de dolares, el más bajo de la saga, por debajo de los 9 que tuvo la primera parte en 1988 y a años luz de los 25 que costó La Novia de Chucky (Ronny Yu, 1998). No hace falta decir lo caro que es hacer una película, pero una como esta en la que tienes que, entre otras cosas, fabricar varios muñecos mecánicos, que no son precisamente como los "furbys" pues el dinero viene aún mejor... 


Aunque la verdad es que el tipo ha sabido sacar partido a lo poco que tenía (así se aprende a dirigir) lo cierto es que por desgracia se nota en algunos efectos especiales, Chucky se mueve con mucha más naturalidad (cuando está de pie) en sus películas de principios de los 90 que en esta que es de 2013... Pero no le podemos echar la culpa al bueno de Don, ni a los de efectos especiales que lo han hecho lo mejor que han podido. La culpa es de la "grandiosa" Universal Pictures.
La Universal, una productora que no han tenido en cuenta a nadie, se han querido gastar lo mínimo y no han escuchado a un solo fan. Ha habido montones de plataformas en la red intentando que el film se estrenara en cines, pero les ha entrado por un lado y les ha salido por otro... 
¿Y todo por qué? Porque esto no deja de ser un experimento, una película que si se vende bien podrán dar luz verde al programado remake de Muñeco Diabólico (Tom Holand, 1988), pero no se dan cuenta que si se vende bien va a ser por los fans de Chucky, y los fans de Chucky no quieren remakes que puedan joder a la original, lo que quieren es buenas secuelas, buenas secuelas como esta.

Y es que La Maldición de Chucky (Don Macini, 2013) es una grandísima secuela, una secuela que reconcilia al muñeco asesino con sus fans después del tono que había tomado la saga tras la cuarta parte. Yo personalmente tengo que confesar que La novia de Chucky (Ronny Yu, 1998) en su día me gustó, pero tras ver la siguiente entrega odié en lo que se había convertido la franquicia, sinceramente creo que La Semilla de Chucky hizo peor a La Novia de Chucky.

Los fans del muñeco pedíamos terror, un regreso a las raíces, la vuelta de esos traumas que azotaron a millones de niños en los 80 y 90. Pues bien, Don  Mancini nos lo ha dado, tanto es así, que es la película de Chucky más aterradora desde la primera parte. Está llena de suspense y de buenos sustos (¡Que efectivos habrían sido en el cine, demonios!), y como no, buenas muertes, Chucky es un Miguel Ángel de los asesinatos (no me refiero a la Tortuga Ninja) y su humor negro no falta a la cita, pero eso sí, esta vez con cuentagotas.

El guion principal se enriquece con unos personajes muy bien construidos, como siempre hace Mancini, y algunas subtramas muy divertidas y sorprendentes (y morbosas... grrr).

Las actuaciones son también bastante buenas, a destacar especialmente a Fiona Dourif, la niña de papa, la enchufada de la película, hija del hombre que lleva 25 años bajo el plástico del Good Guy, pero demostrando que está ahí por méritos propios, que merece pasar a la historia de Child's Play y que realmente es una prometedora actriz.

Se ha querido contentar a todo el mundo (Y ojo, que vienen Spoilers) mostrando un Chucky sin cicatrices, con su imagen original, y el Chucky con la cara cortada de nueva generación, con algunos guiños también a Bride of Chucky (Si, hay mucha gente que prefiere el "Chucky buffon"). Pero ante todo es un homenaje a la primera parte, mostrándonos de nuevo a Brad Douriff como Charles Lee Ray y flashback de la película original. Y sobre todo para que los fans eyaculen del todo... (Y ojo, que vienen MegaSpoilers) ese final postcréditos en el que volvemos a ver a Chucky y a Alex Vicent (el genuino Andy Barclay)  en una misma escena llena de guiños a la trilogía original ¡Vaya regalazo que nos ha dado el tito Don! Aunque sinceramente, viendo eso, uno se queda con las ganas de una nueva película con Andy como protagonista (y si saliera la mítica Kyle de la segunda parte ya sería una paja)... Pero en fin, si una película te deja con ganas de más es porque se ha hecho bien.

Resumiendo grandísima secuela de Chucky, que si bien no es una obra maestra (las películas así son para entretener y divertirse) gustará a todo el mundo, sobre todo a los fans y especialmente a los de la trilogía original, porque está a la altura de las dos primeras entregas. ¡¡Gracias Don Macini!!


Valoración
Buena

La Saga:

martes, 17 de septiembre de 2013

Muñeco Diabólico 2

Close you eyes and count to seven... 

when you wake you'll be in heaven


Maldito muñeco... Todos los que hemos visto alguna película de él nos hacemos la misma pregunta ¿Por qué nadie le da una patada? Que fácil sería acabar con ese enano cabrón ¿O no? 
Aquí donde le veis este muñeco ha aterrorizado a millones de niños, y no tan niños, a lo largo de una década (hasta que se echó novia). Los niños tienen la ventaja de que no le buscan la lógica a las películas terror, por eso las sufren tal y como son, y por eso este muñeco ha marcado la infancia de tantos y a mí especialmente en esta película.


Los 80 fueron la época dorada del slasher, a raíz del éxito de Halloween todos querían forrarse sin romper la hucha. Esto dio lugar a una nueva generación de monstruos como los Drácula, Frankenstein y Hombre Lobo de la Universal en los años 30 ("remakeadas" por la Hammer en los 50), solo que esta vez los "monstruos" no venían directamente de la literatura o leyendas que contaran los abueletes, fueron creados por y para el cine.

En esta nueva generación de monstruos que inauguró Leatherface, para pasar a Michael Myers (Austin Powers para los amigos), Jason y Freddy Krueger, hubo uno que llego más tarde, casi al final de esta época dorada; el más pequeño quería su trozo de pastel porque también tenía un cuchillo para cortarlo. Había nacido Chucky.

"Vaya donde vaya, Chucky me encontrará"


Como en España somos tan cazurros le llamamos Chucky, tal cual se lee. Tal vez debería escribirlo como "Chuqui" o "Er XuKi Di FuEnLa", pero con pronunciarlo mal ya es suficiente. Tranquilos, no es culpa nuestra (yo lo pronuncio mal y seguramente lo haré siempre), es el daño que le hace el doblaje a la cultura en general. Pero bueno, cuando quiera rajar de doblaje ya hablaré de El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980).


He wants you for a best friend


Los niños son aprendices de consumidores, esa es la filosofía de muchos fabricantes de juguetes, y esa es la gran crítica de Muñeco Diabólico (Tom Holand, 1988) en la que el Good Guy es el muñeco de moda y el niño protagonista desea con todas sus fuerzas tenerlo.
Le entiendo, yo también quería todos los muñecos de los Power Rangers, de hecho los llegué a tener, pero nunca quisieron matarme ni poseerme (que palabra tan fea, me suena a peerme). 
Pero no quiero hablar de la primera parte sino de la segunda.

"Malditas conductoras del demonio"


Cuando la vi por primera vez tenía entre 6 y 8 años y posiblemente fue la primera película de terror que vi entera. Pero yo ya conocía a Chucky de antes, era ese muñeco que estaba en mis pesadillas, ese que me observaba desde la estantería del videoclub amenazando con matarme si me acercaba a su pasillo.


Recuerdo la noche anterior al día que la vi película por primera vez (lo curioso es que no me acuerdo de lo comí ayer), porque vi un spot en TV que no me dejó dormir, esa madrugada emitían la segunda película de Chucky, y yo obviamente acabé durmiendo en la cama de mis padres.
Había pasado una noche terror infantil en la que aguanté las mofas de mi padre, pero ya no volvería a ver a Chucky durante una buena temporada.... O eso creía yo. Al día siguiente fui a comer a casa de mis primos, y... ¡Sorpresa! habían grabado una película la noche anterior ¿Cuál sería? pues la mítica "Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo", no enserio, era Muñeco Diabólico 2 (John Lafia, 1990).

Muy a mi pesar pusieron la película. Que nadie piense que ser un niño es tan fácil, delante de tus primos mayores tienes que hacerte el machote, aunque tardaron en darse cuenta de que estaba acojonado.

No voy a contar la película entera, solo algunas partes, pero por si alguien está leyendo esto sin haberla visto, aviso que a partir de aquí empiezan los Spoilers.


Esconde tu alma

Después de la impresionante reconstrucción de Chucky, que nos recuerda la angustiante batalla final de la primera parte, se sucede la primera muerte. Un fallo eléctrico, una fuerza misteriosa o un impactrueno con los ojos de Chucky achicharran a un empleado de la fábrica. Yo a todo esto seguía acojonado.

Pero algo en mi cambió, una frase bastó para reprogramar mi chip...


El tipo de la derecha no es un hermano de Leslie Nielsen, en la película es Mr. Sullivan, el jefazo de la fábrica Good Guy. Y el de la izquierda no es un primo de él de "Cariño he encogido a los niños", es Mattson su mano derecha. La mayor preocupación de Mr. Sullivan es la mala publicidad que se pueda crear en torno a su producto (en los 90 los muñecos asesinos no se vendían muy bien), y cuando Mattson le pregunta "¿Que hago con el muñeco?"  Sullivan le contesta sutilmente "Métaselo en el culo".

Podrá parecer un tontería, a mi desde luego me lo parece, pero esa frase me sacó de mi estado de terror, me hizo soltar una carcajada, empecé a pensar que quizás me podía divertir con la película. Pero Chucky aún no había entrado en acción y esa era la prueba de fuego...

"Os dije que me encontraría, ha intentado apoderarse de mi alma"


Tras ver al muñequito mover los ojos y hablar por teléfono para buscar a Andy, llega uno de los primeros "sustos" (aunque el que de verdad me hizo saltar de la silla fue el de Tommy en el armario) en el que Chucky apunta a Mattson con una pistola... Yo aún le tenía algo de miedo a Chucky, pero el que de verdad estaba acojonado era el bueno de Mattson que hacía todo lo que Chucky decía con tal de que no le disparase... Y después de atarle en el asiento del coche va y le dispara pero ¡Con una pistola de agua! Definitivamente la película me gustaba, me divertía y me intrigaba al mismo tiempo... Por supuesto la muerte de Mattson era inevitable y acabaría asfixiado muy alegremente por Chucky con una bolsa de plástico.

Esa escena es un ejemplo de lo que son las películas de Child's Play, y de la gran habilidad de Don Mancini (guionista de toda la saga), de pasar de un momento de terror (Chucky aparece apuntando con una pistola) a uno cómico (la pistola es de agua) para luego volver al terror (de repente Chucky le asfixia con una bolsa de plástico), y todo ello sin rozar el ridículo (cosa que no ha conseguido en otras entregas).

La montaña rusa de emociones continuaría durante el resto del film con algunas de las escenas más memorables de la saga (las describiría una a una, pero para eso poneos la película)

"Te has portado muy mal Señorita Kettlerwell"


Las buenas secuencias que la componen (toda la parte de final de la fábrica es alucinante) sumado al carisma de Chucky, hicieron de MD2 una de mis películas favoritas. Y es que Chucky no es un simple muñeco asesino, es mucho más, tiene un gran humor negro y muy mala leche, se divierte humillando a sus víctimas antes de matarlas (cosa que nos divierte a nosotros) y eso por no hablar de su diabólica risa. Chucky es el único psicokiller que puede igualar a Freddy Krueger en cuanto a personalidad.


Esa es otra de las habilidades de Mancini, sabe dibujar los personajes, no solo a Chucky. Andy es la gran víctima, el niño atormentado al que Chucky ya arruinó la vida y ahora se la está volviendo a arruinar. Phil Simpson (familia de Homer) es el padre adoptivo gruñón que se arrepiente de haber adoptado a un niño tan problemático. Joan, la madre adoptiva que cree que su nuevo hijo merece una oportunidad (como se arrepentiría luego). La repelente Señorita Kettlewell (como disfrutamos todos viéndola morir), la "Pelo Escroto" del centro de acogida (esta tampoco destaca mucho, pero me apetecía poner que tiene el pelo escroto)... Pero si hasta el inútil y sin vida muñeco Good Guy Tommy parece tener algo de carisma y da penilla ver como Chucky le entierra.



Y por supuesto Kyle, cómo olvidarme de Kyle, la verdadera heroína de la película (Si, aunque Shout Park nos haya enseñado lo contrario Kyle también es un nombre de chica). ¿Qué os puedo decir de Kyle? Macarra, pasota, fumadora compulsiva y con dos cojones para plantarle cara a Chucky. Para mi ella y Andy forman un dúo equiparable a Batman y Robin (Andy es el gay por supuesto).



Pero no solo el guión y los bien interpretados personajes hacen grande a esta película, John Lafia consigue mantener el ritmo sin que decaiga en ningún momento, con una dirección más que buena que hace el film entretenido de principio a fin, ayudado por una banda sonora magistral.



Halloween (John Carpenter, 1978) tiene su archiconocido tema musical, Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) también tiene su sintonía inconfundible y Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980) Tiene el famoso "ch ch ch ah ah ah". No entiendo como la OST de CP2 no se ha vuelto a utilizar en una película de Chucky, el compositor Graeme Ravel hace un trabajo impresionante, una de las mejores OST que he escuchado en una película de terror, bueno juzgad vosotros mismos:




La fotografía, la mas colorida de la saga, ayuda a amenizar el visionado. Pero eso si, perdiendo la atmósfera oscura que tenía la primera parte. Porque siendo MD2 una secuela es inevitable compararla con la original.

"Te dije que seríamos amigos hasta el final"


Con las dos primeras entregas de Child's Play siempre me ha dado la sensación que pasa algo equiparable al caso de Alien (siempre salvando la distancias). La primera parte es mucho más oscura, tiene más suspense, se utiliza mucho más el llamado "fuera de campo" o la cámara subjetiva, casi no vemos a Chucky en acción hasta la mitad del film, es una película de terror tirando a thriler sin prácticamente nada de comedia. Se intenta especialmente que Chucky de miedo, caracterizandolo cada vez más humano.

La segunda da un paso adelante, se explota todo el potencial de Chucky, hay más muertes, más acción, mejores efectos especiales y aunque sigue siendo una película de terror, con sus momentos de tensión, la comedía tiene más fuerza, eso si, sin sobrepasar el límite de sus predecesoras. Porque no nos engañemos nunca se ha vuelto a alcanzar la calidad de las dos primeras entregas, la tercera parte se hizo deprisa y corriendo (no había pasado aún ni año del estreno de la segunda cuando se puso en cartel), y aunque es una digna secuela no llega al nivel de sus antecesoras. Las dos siguientes, en fin... ya hablaré de ellas en otro post...

"Cualquiera diría que no has visto un cadáver en tu vida"


Soy consciente de que Muñeco Diabólico 2 no es ninguna obra maestra, pero a mí me marcó. Cuando la vimos por primera vez, a mis primos y a mí nos gustó tanto que la rebobinamos y la volvimos a ver desde el principio, la vi dos veces seguidas, algo que no he vuelto hacer con ninguna otra película. Desde aquél día y casi dos décadas después la he visto decenas de veces, me se los diálogos de memoria. 

No sé si sería porque me enfrenté a mis miedos y los superé, o porque Chucky cumplía mi sueño de asesinar a mi repelente profesora de primaria, pero el caso es que desde entonces colecciono películas de terror. Después de Chucky, vino Jason, Freddy y otros grandes clásicos como El Exorcista (William Friedkin, 1973). Tengo grandes películas de terror en mi colección, algunas auténticos clásicos del cine, pero en mi estantería siempre habrá un lugar especial para la saga Child's Play, y en especial para Muñeco Diabólico 2.