
Libranos del Mal podría decirse que es un intento de innovación, de nuevo Derrickson sabe desmarcarse de las típicas películas de posesiones, cosa que se agradece. Sí El Exorcismo de Emily Rose lo enfocaba desde el thriller judicial, en Libranos del Mal lo sobrenatural se mezcla con un thriller policíaco al más puro estilo Seven (David Fincher, 1995).
Pero esto no es Seven por más que lo pretenda, y la mezcla de géneros no termina de funcionar. Mientras algunas escenas de terror son bastante efectistas, la parte más thriller lleva el peso una historia, que sin ser mala, no engancha lo suficiente. Hasta que no se profundiza en la relación entre el policía protagonista y el sacerdote (un cura que fuma y bebe, una versión más dura del padre Karras) la película llega a aburrir... Es demasiado lenta y llena de diálogos típicos entre policías que dan la sensación que hemos escuchado cientos de veces. Además el drama familiar del policía está metido con calzador, posiblemente para dar sentido al climax final, y la verdad es que queda bastante forzado.
Y hablando del tramo final, que es lo mejor del metraje, no hay cosa más corta rollos que el personaje parecido al negro de Scary Movie diciendo "¿Pero qué coño?" mientras ve un exorcismo, más corta rollos incluso que poner una canción de The Doors (gran grupo por cierto) en medio de una escena de terror tan potente.
La conclusión es que Libranos del Mal es un film lleno de altibajos, eclipsado por la sombra de la magnífica Seven, aunque se aleja lo suficiente de las películas como El Exorcista para hacer algo distinto dentro del tema de las posesiones. Una pena que la mayor parte del film no esté a la altura de su última media hora.
Valoración:
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Aceptable |
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